Alicante, potencia europea en inteligencia artificial

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Juan Riera, presidente de Cámara Alicante

No es ninguna novedad ni la primera vez que se dice, pero conviene que todos lo escuchemos y lo interioricemos una y otra vez: la provincia de Alicante tiene un gran papel a jugar en la nueva economía. Hay empresas en las que es más fácil conocer sus magnitudes y otras en los que los intangibles son relativamente difíciles de asimilar por el gran público. No es lo mismo una empresa que fabrica productos, sea calzado o automóviles, a otra que diseña un futuro digital o un software innovador.

Alicante está en una primerísima línea europea en cuanto a la investigación y aplicación práctica de la Inteligencia Artificial (AI en sus siglas inglesas), si bien no llegamos a poder competir con las grandes potencias como China o Estados Unidos. Pero estamos ahí y éste es el mundo del futuro, no habrá nada que funcione el margen de la AI: el futuro de la tecnología depende de cómo nos comuniquemos con las máquinas y cómo les diseñamos para que aprendan a aprender. 

Lo curioso del caso es que fuera de los núcleos especializados casi nadie advierte la revolución silenciosa que se está llevando a cabo en la provincia de Alicante. Empezaron a ser pequeñas empresas las que se crearon alrededor de la labor de misioneros del cambio que lideraron entre otros Andrés Pedreño o Andrés Torrubia, pero el guiso empezó a coger color con las empresas de otras partes de España o Europa que han visto en Alicante un entorno apropiado para fomentar la creatividad. Ahora mismo hay empresas absolutamente desconocidas, incluso para los que como yo estamos inmersos en el mundo de la economía, con proyectos muy significativos y de vanguardia.

La ventaja de la nueva economía es que da igual que la empresa esté ubicada en Estocolmo, Nueva Delhi o Alicante, con la ventaja para nuestra provincia de la calidad de vida, el clima y el mar que producen entornos muy adecuados. Atraer personal super especializado tampoco es fácil porque en muchos casos no es la empresa la que elige al empleado, sino, al revés, es el trabajador el que escoge dónde y cómo trabajar. Evidentemente es mucho más fácil seducir a un genio del software o de la ingeniería de sistemas con un despacho frente al mar en Distrito Digital, por ejemplo, que en una mega urbe agresiva y fría donde hay que hacer recorridos kilométricos para acceder al puesto de trabajo.

La provincia reúne la mayoría de los requisitos para situarse como ecosistema digital internacional y eso no va a cambiar por la pandemia, sino que probablemente salgamos reforzados. Nuestro aeropuerto está conectado con muchas ciudades del continente a través de compañías de vuelos baratos; en un entorno relativamente pequeño de dos millones de habitantes tenemos dos universidades, dos parques científicos y un parque empresarial en Elche, que es una joya. Disfrutamos de una calidad y un coste de vida incomparables y de una Agencia Europea, la EUIPO, que genera negocios en su entorno. ¿Se puede tener mejor posición de partida? Difícilmente.

Me gustaría que en la promoción de las empresas de la nueva economía pecáramos por exceso antes que por defecto. Considero que tenemos que poner todos de nuestra parte para que encuentren en Alicante un medioambiente favorable. Es verdad que Distrito Digital ha sido un primer paso, pero las instituciones debemos estar muy abiertas y adaptarnos sin dramas a la oferta de servicios para las nuevas empresas. Cierto que no es fácil, porque normalmente estas empresas utilizan códigos de conducta y tienen necesidades con las que no estamos familiarizados. Seguro que necesitaremos reciclar a nuestro personal, quizá más desde un punto de vista mental que de procesos, pero si queremos situarnos en las filas de delante del futuro empezamos a llegar tarde.

Independientemente de todo no debe faltarnos ocasión para, sin olvidar la economía tradicional que nos ha traído hasta aquí, destacar el papel de la provincia de Alicante en una economía diferente. Justamente para ello el presidente Puig anunciaba el pasado año la realización de una Feria Internacional de la Inteligencia Artificial y la Digitalización. Quizá no sea el momento ahora de promover grandes acontecimientos presenciales, pero yo no me olvidaría de éste cuando se pueda hacer con seguridad, porque daría a conocer a los incrédulos que Alicante está jugando un papel destacado. En esto, como en todo, el ser humano actúa por imitación y tiende a poner su tienda donde hay otros de su misma especie con el mismo lenguaje.

Es cuestión de dedicarle recursos e inteligencia y no abandonar el camino.