
El cambio climático se podría definir como la alteración a largo plazo de las temperaturas y patrones climáticos atribuida a causas naturales, pero también a la actividad humana. En esta línea, el incremento de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) asociado a procesos industriales, transporte, deforestación, etc., contribuye al calentamiento global y genera riesgos para la biodiversidad.
Mitigar los impactos del cambio climático, minimizando los riesgos, requiere de la adopción de medidas coordinadas, que afectarían a personas y comunidades, administraciones públicas, organizaciones empresariales, sociales, etc.
Una mayor eficiencia energética, una movilidad sostenible y un consumo responsable de productos de proximidad son algunas de las medidas que los consumidores pueden adoptar.
Por su parte, son ya muchas las empresas que incorporan la sostenibilidad en sus estructuras de negocio. Eficiencia energética, inversión en fuentes de energía renovables, minimización en la producción de residuos, medición de la huella de carbono y la huella hídrica, son algunas de las acciones que emprenden.
La inversión en infraestructuras sostenibles y tecnologías limpias, la educación ambiental y la sensibilización, la planificación territorial y urbana, el marco regulatorio y el apoyo al sector privado para abordar la transición que exige este nuevo orden, son medidas a desarrollar por los gobiernos y administraciones públicas.
El cambio climático requiere de una respuesta integral. Coordinar esfuerzos entre personas, empresas y administraciones es vital para mitigar sus efectos y garantizar la sostenibilidad. Frenar los impactos del calentamiento global es cosa de todos.
DECÁLOGO PARA LA DESCARBONIZACIÓN DE LA PYME DECÁLOGO DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO