2022-02 Indicadores de la economía alicantina

La actividad económica de la provincia de Alicante continúa su trayectoria de recuperación, aunque su intensidad y velocidad está siendo menor de lo esperado. Esto se debe a su elevada dependencia del sector turístico, el sector que ha recibido el mayor impacto de la crisis sanitaria. El escaso dinamismo de algunas ramas de servicios, como el comercio, el transporte y la hostelería, que siguen acusando el descenso del turismo internacional, están retrasando la recuperación del PIB.

Al finalizar el tercer trimestre, el PIB de la provincia de Alicante, medido a través del ISpA, se situaba un 12% por debajo del nivel del mismo período de 2019, una brecha que, aunque sigue reduciéndose paulatinamente, es significativamente mayor que la observada en el conjunto de la economía española.

Todos los indicadores disponibles sugieren que el ritmo de avance de la actividad económica se moderó en el último trimestre del pasado año. A ello ha contribuido el aumento de las cifras de contagio por COVID-19, debido a la expansión de la variante ómicron, que ha motivado la reintroducción de algunas medidas para contener la pandemia.

También está teniendo un impacto negativo sobre la actividad la persistencia de los problemas de suministro de algunas materias primas y bienes intermedios necesarios para la producción y el encarecimiento de numerosos productos, como los energéticos y otros bienes y servicios cuya oferta es insuficiente para atender el repunte de la demanda.

Estos efectos están afectando de forma más intensa a la industria manufacturera, que se enfrenta a un alargamiento de los plazos de entrega y a un fuerte aumento de sus costes de producción, que ya ha empezado a trasladar parcialmente a los precios de venta. Además, las empresas esperan que las dificultades de suministro y los aumentos de precios de sus consumos intermedios persistirán durante buena parte de 2022. 

Mercado laboral

En 2021 se ha producido una importante recuperación del empleo. La cifra media de afiliados a la Seguridad Social se situó el pasado mes de diciembre en 683.341, 35.749 afiliados más que en diciembre de 2020 y 19.000 más que en diciembre de 2019. Además, el número de trabajadores acogidos a Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) vinculados a la COVID-19 se redujo hasta los 3.170, lo que situó la afiliación efectiva en 680.171.

El mayor aumento de la afiliación se produjo en el sector servicios (28.435 afiliados más que en 2020), seguido de la industria (5.585 afiliados más) y la construcción (2.070 afiliados más), mientras que el sector agrario se saldó con un descenso de 530 afiliados.

El 48% de los nuevos afiliados al Régimen General fueron trabajadores con contrato indefinido. En comparación con diciembre de 2019, los afiliados con contrato temporal se situaron un 2% por debajo del nivel prepandemia, mientras que los afiliados con contrato indefinido superaron en un 3,85% el nivel de finales de 2019.

El paro registrado descendió hasta 156.407 personas, lo que supone un descenso de 29.700 desempleados respecto a diciembre de 2020, aunque supera en 8.334 el nivel existente antes de la pandemia.

Según la EPA, la tasa de paro se situó en el cuarto trimestre del pasado año en el 18,5%, 0,9 pp por debajo del nivel del 4T de 2020, y 2,85 pp por encima del nivel previo a la pandemia. A pesar del aumento de la ocupación, la tasa de paro se mantiene en niveles elevados, superiores a la media de la Comunidad Valenciana (14,4%) y de España (13,3%). La tasa de paro juvenil sigue creciendo y cierra el año en el 45,2%.

Inversión en vivienda

La inversión en vivienda sigue una tendencia al alza, tras la caída registrada en 2020 (-22,7%). En los tres primeros trimestres de 2021 se vendieron en la provincia 32.407 viviendas, una cifra que supera en un 4,8% el nivel alcanzado en el mismo período de 2019.

La recuperación de las compraventas se explica por el notable aumento de las compras por parte de españoles, que desde el tercer trimestre de 2020 ya superan los registros de 2019. Por el contrario, el mercado residencial de la provincia de Alicante sigue afectado por la caída de la demanda extranjera que, a pesar de haberse incrementado un 30% respecto a 2020, todavía se sitúa un 13% por debajo del nivel anterior a la pandemia.

Los británicos siguen siendo los principales compradores de vivienda en la provincia de Alicante, a pesar de la caída registrada en 2019 y especialmente en 2020, debido al brexit y al impacto de la crisis sanitaria. El escaso dinamismo de este mercado a lo largo de 2021, con un crecimiento interanual del 1,4% en los tres primeros trimestres del pasado año, se ha traducido en una pérdida de peso respecto al total de compraventas de extranjeros (15% frente al 19% en el período 2019-2020 y 21% en el promedio de 2017 -2018).

En el lado positivo destaca la rápida recuperación de los mercados holandés y alemán que, tras registrar caídas del 21% y el 24% respectivamente en 2020, han registrado un fuerte crecimiento en 2021, que ha situado el nivel de compraventas por encima de los registros de 2021.

En cuanto al resto de nacionalidades, la recuperación de los niveles de compraventas previos a la pandemia se está produciendo a diferentes velocidades. Algunos mercados como Francia, Suecia, Italia, Rusia e Irlanda se están recuperando más rápidamente, mientras que otros como Noruega y, en menor medida, Bélgica se están recuperando a un ritmo más lento.

Precios

La inflación general aumentó hasta el 6,5% el pasado mes de diciembre, su nivel más alto desde 1992, debido al fuerte ascenso del precio de la electricidad y de los alimentos. La inflación subyacente (general sin energía y alimentos no elaborados) subió hasta el 2,1%, debido principalmente al aumento de los precios de los alimentos elaborados que elevaron su tasa de inflación hasta el 3,5%, mientras que la inflación de los bienes industriales no energéticos y los servicios ascendió hasta el 1,4% y el 1,8%, respectivamente.

Entre los componentes más volátiles, los precios de los productos energéticos registraron un crecimiento interanual del 40,2%, impulsados por el fuerte aumento del precio de la electricidad que subió casi un 20% en el mes. En el último año, la electricidad se ha encarecido un 72%, mientras que el gas y los combustibles ha subido un 24%. Por su parte, los alimentos no elaborados han elevado su tasa de inflación hasta el 6,5%, tras aumentar en el mes de diciembre un 1,6%.

El Índice armonizado de precios de consumo (IAPC) ha pasado del -0,6% en diciembre de 2020 al 6,6% en diciembre de 2021, 1,6 pp más que la media de la zona euro.

Los factores que han impulsado al alza la inflación en 2021 (efectos base, cuellos de botella, precios energéticos, etc.), tienen en principio un carácter transitorio y deberían desaparecer a lo largo de este año.

Sin embargo, en los últimos meses la inflación ha crecido más de lo esperado y la proporción de bienes y servicios de la cesta de consumo con tasas de inflación superiores al 2% se ha incrementado.

Los resultados de la encuesta del Banco de España a las empresas sobre la evolución de su actividad (EBAE) muestran una intensificación de las dificultades de suministro y una agudización de las presiones inflacionistas. 

Por otra parte, la intensificación de las tensiones geopolíticas a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania ha rebajado las expectativas de una corrección a la baja de los precios energéticos.

Todo ello ha llevado a algunos organismos a revisar al alza las previsiones de inflación para 2022. El Banco de España prevé que la inflación podría registrar una tasa media del 4%, frente al 3,7% pronosticado en sus previsiones económicas del pasado mes de diciembre), con un perfil descendente a lo largo del año, mientras que CaixaBank espera que se sitúe cerca del 4,5%.

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