Panorámica Alicante – Balance 2025 / Perspectivas 2026

Perspectivas 2026

  • La economía alicantina afrontará 2026 en un contexto marcado por la incertidumbre internacional y el encarecimiento de la energía.
  • El consumo seguirá siendo uno de los principales soportes de la economía provincial, gracias al empleo y al aumento de los salarios, aunque el aumento de la inflación reducirá el poder adquisitivo de los hogares, especialmente en el segmento de rentas medias y bajas.
  • El aumento de las conexiones aéreas, la consolidación del turismo de cruceros, la desestacionalización y la creciente prioridad del gasto en viajes seguirán respaldando la actividad turística.
  • El turismo se verá afectado por el mayor coste del transporte aéreo y por el impacto de la inflación en la renta de los hogares.
  • La inestabilidad geopolítica favorecerá el desplazamiento de flujos turísticos hacia destinos considerados más seguros. La provincia de Alicante continuará bien posicionada dentro de este proceso de redistribución de la demanda.
  • Las exportaciones mantendrán una mayor orientación hacia el mercado europeo, especialmente hacia la zona euro, mientras que los mercados extracomunitarios continuarán mostrando una evolución más débil.
  • La inversión productiva continuará débil en un entorno de mayor incertidumbre, que se suma a las barreras estructurales y regulatorias.
  • Estas limitaciones podrían afectar a las decisiones de inversión de las empresas, pese a que las condiciones de financiación seguirán siendo relativamente favorables.
  • La demanda de vivienda continuará creciendo, impulsada por la creación de empleo, la formación de hogares, la inmigración y la demanda extranjera.
  • La producción de vivienda nueva seguirá siendo insuficiente y continuará presionando al alza los precios.
  • El desfase entre creación de hogares y vivienda terminada continuará ampliándose en los próximos años.
  • El aumento de los precios de la vivienda seguirá deteriorando la accesibilidad, agudizando un problema con importantes implicaciones económicas y sociales, especialmente para los jóvenes.
  • La reducción del déficit de vivienda exige actuar sobre la oferta mediante la agilización de los procesos urbanísticos, una mayor estabilidad regulatoria, el impulso de la inversión pública y privada y mejoras en productividad y formación de mano de obra.

 

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